Descubre el fascinante proceso químico que transforma aceites y grasas en jabón, un conocimiento que ha sido utilizado por la humanidad durante siglos.
La saponificación es una reacción química entre un ácido graso (aceite o grasa) y una base fuerte (hidróxido de sodio o hidróxido de potasio) que produce un jabón y glicerina como subproducto.
Este proceso ha sido utilizado durante miles de años para producir jabón, inicialmente de forma artesanal y ahora a escala industrial. La palabra "saponificación" proviene del latín "sapo", que significa jabón.
Los primeros registros de producción de jabón datan de alrededor del 2800 a.C. en la antigua Babilonia. Los fenicios, egipcios, romanos y celtas también fabricaban jabón utilizando cenizas de madera (que contienen potasa) y grasas animales.
No fue hasta el siglo XVIII que se comprendió la química detrás de este proceso, cuando el químico sueco Carl Wilhelm Scheele descubrió la glicerina como subproducto de la saponificación.
La saponificación es una reacción de hidrólisis básica de ésteres (triglicéridos) en presencia de un álcali. Los triglicéridos son ésteres formados por glicerol y tres ácidos grasos.
Cuando los triglicéridos reaccionan con una base fuerte (NaOH o KOH), se rompen los enlaces éster, liberando glicerol y formando las sales de los ácidos grasos, que son los jabones.
Donde:
Selección y medición precisa de los aceites/grasas y la solución de sosa cáustica. La sosa se disuelve en agua (siempre añadiendo sosa al agua, nunca al revés).
Los aceites se calientan a temperatura adecuada (40-50°C) y se mezclan con la solución de sosa. Se agita constantemente hasta que la mezcla se espesa (trazado).
En este punto se pueden añadir colorantes, fragancias, hierbas u otros aditivos naturales según el tipo de jabón que se desee obtener.
La mezcla se vierte en moldes y se deja reposar 24-48 horas. Luego se desmolda y se deja curar durante 4-6 semanas para completar la saponificación y evaporar el exceso de agua.
Transparente, suave y humectante. Conserva la glicerina natural del proceso de saponificación.
Elaborado exclusivamente con aceite de oliva. Muy suave y nutritivo para la piel.
Produce mucha espuma y tiene propiedades limpiadoras intensas. Puede ser algo secante.
Elaborado con leche en lugar de agua. Muy cremoso y nutritivo para la piel.
Calcula la cantidad de sosa cáustica necesaria para saponificar tus aceites. Los valores SAP (saponificación) indican los mg de KOH necesarios para saponificar 1g de grasa.
Cantidad de sosa necesaria: 0 gramos
Cantidad de agua recomendada: 0 ml (aproximadamente 30% del peso de los aceites)
Nota: Este cálculo es aproximado. Siempre verifica los valores SAP específicos para tus ingredientes y trabaja con precaución usando equipo de seguridad.